El sexo es como una entrevista de trabajo, en la que todo
cuenta, la parte de presentación personal, las palabras, los movimientos, la
actitud, la seguridad… Y sencillamente si “encantas” te vuelven a llamar pero
si tienes… como decirlo: falencias, puedes recibir un “no me llames, yo te
estoy llamando, ¿vale?”.
En algún momento de nuestras vidas, todos hemos fantaseado
sexualmente con alguien. Y es que son tantas las ganas, que en nuestra cabeza lo
volvemos algo tan increíble, tan sublime y excitante… mejor dicho: una porno se
nos vuelve un simple “twister” al lado de lo que nos podemos imaginar. Así que empezamos a mover
todas nuestras influencias para acercar a esa persona, empezamos a cazar a la
presa como un grupo de hienas hambrientas y hacemos uso de todas nuestras
“armas de seducción” para que “ese ser” entienda el mensaje y por fin “se nos dé el
milagrito”.
Lo triste es que después de la cena viene la indigestión
(algunas veces) y ahí nos damos cuenta de que nuestra ficción superaba a la
realidad.
Debemos tener en cuenta que la compatibilidad sexual con esa
persona depende de muchos factores, no hay que pensar que se trata solo de la
atracción y de la “química” que exista. El buen sexo, a veces se basa en
encontrarnos con una persona que nos complazca y que realmente disfrute
haciéndolo y a quien nosotros también logremos complacer con gusto, aunque esto
no es sencillo, hay ciertas preferencias en ambos sexos, hay cosas que los
hombres disfrutan y otras que simplemente no soportan, al igual que nosotras
del mismo modo y en sentido contrario…
Aquí van algunas…
1. Mujeres
No esperen que los hombres hagan todo el trabajo. Aunque son
felices elevando su ego en la cama, ellos: “nuestros machos”, también se
cansan. Además es importante que sepan
que lo estamos disfrutando y qué mejor forma de demostrarlo que con besos, caricias, masturbación, sexo oral, etc. Esperar que él lo haga
todo es un gran error que acabará por aburrirlos. A ver niñas… ¡Vacas muertas
no! Recuerden que para retenerlos, hay
que ser damas en la calle y… ¡Sí! “mujer
de útero goloso en el lecho” (Wow que decente me he vuelto).
2.
Hombres
Aunque de vez en cuando nos guste el sexo loco y salvaje, no
pueden olvidar que la respuesta sexual de la mujer es total y completamente diferente que la del
hombre (no siempre estamos preparadas para jugar a víctimas de violación o
juegos de roles violentos en donde terminamos con “síndrome de Estocolmo”). Las
mujeres nos demoramos un poco más en excitarnos, es por esa razón que los juegos
previos son “impajaritables” a la hora de la relación sexual. Estos ayudan a
que lubriquemos mejor y mejoran nuestra disposición. Si quieren ver a una mujer
realmente complacida y excitada, jueguen bien sus cartas…
3. Mujeres
Las cosas se hacen bien o no se hacen,
no pueden hacer sexo oral con asco o sin ganas. Mejor dicho, si usted es
asquienta y le impresiona ver un pelo en una papa ni lo intente porque va a
terminar vomitando hasta su primer tetero. Si
nosotras tenemos juegos previos que nos hacen disfrutar más de la relación,
para ellos esta práctica es en extremo placentera, por eso es muy importante
que si lo van a hacer nunca lo hagan a regaña dientes, los hombres no son tan pendejos
(bueno, algunos) y además de herir su gran ego es posible que busquen a otra
que se los mame mejor.
4. Hombres
Que es esa vaina de agarrar la cabeza y empujarla hasta el fondo
cada vez que les hacen sexo oral… ¡Auto-regúlense por favor! Bien ocupadas y
atoradas que si vamos a estar con esa vaina entre faringe y amígdalas y ustedes
jodiéndonos como si estuviéramos en una “calne con papa” (o sea, una porno tipo
heavy donde ellos juran y comen mocos que somos como Esperanza Gómez o una
“garganta profunda”) creyéndose Nacho Vidal… Noooo hombres por favor déjennos
respirar un poquito, no activen esa sensación subjetiva de malestar general con
necesidad inminente de vomitar. ¡Y que gracias!
5. Mujeres
Una de las cosas que más detestan los hombres es la inseguridad de
una mujer… y no solo en la cama. Nunca pero nunca insista en hacerlo con la luz
apagada. Si se las van a comer es porque le gustan al man (bueno, también puede
ser por los altos contenidos de alcohol en la sangre pero en ese caso no le van
a pelear por la luz) y porque siendo sinceras no hay cosa más sexy para ellos
que ver una mujer desnuda frente a ellos. Así que despreocúpese por la luz y
déjese llevar…
6. Hombres
No lo malinterpreten, es excelente que tengan en cuenta a su
pareja y que se preocupen por su bienestar pero estar preguntando continuamente
si eso gusta o no gusta y dedicar la sesión a hacer exactamente lo que creen
que ella quiere no lleva a ningún lado. No tomen todo el control en la cama y
dejen que ella se exprese y los guíe por momentos.
7. Mujeres
Por favor ¡no más ”calientahuevos”! no voy a negar que nuestro
ego crece y que nos sentimos más lindas y sexis, pero los hombres odian con el
alma a esta clase de mujeres. Y es que de hecho es de mala educación calentar y
manosear la comida si no se la van a comer. No sean golfas, sé que hay otras
razones para antojar y no dejar que los hombres coronen pero en ese caso,
prepárense para esa noche de faena con tiempo, ¡no sean rabonas!
8. Hombres
Si tuvieron un mal día, que nuestro clítoris no pague las
consecuencias… Recuerden que es una zona sensible, en extremo, y que
estimularla con demasiada violencia puede hacer que nos desconectemos por completo
del placer. Tampoco se trata meternos el dedo de forma agresiva, como si fuera
una unidad de bombeo para extraer petróleo, eso es demasiado molesto. Es
decir, ni muy muy duro ni demasiado suave, como si estuvieran cambiando de pañal
a un recién nacido… modulen la fuerza animal que contrae sus entrañas.
Y para todos, por favor
no olviden nunca quitarse las malditas medias, no hay nada más anti sexy, anti estético, anti romántico y anti todo que dejarse las medias para tener sexo
y no lo empeoren con ropa interior rota, roída o sucia… Acicálense un poco: que el bañito, la colonia, el perfume fino, la cremita, depílese por amor a Dios... recuerden que de esto
depende no solo su reputación sino su posible reproducción el algún futuro…
La Rana
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